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Cómo fomentar una sexualidad sana en los niños

  • hace 4 días
  • 5 Min. de lectura


por Samuel Malkemus y Marina Romero


Con frecuencia, los padres nos preguntan cómo pueden fomentar una sexualidad sana e integral en sus hijos. Les preocupa, lógicamente, que sus hijos hereden parte de la represión cultural y los conflictos que ellos mismos vivieron. No debería haber controversia al afirmar que criar niños sanos, con una identidad sexual sana, es fundamental para una sociedad sana.


Sin embargo, el tema de la sexualidad infantil, donde comúnmente se niega a los niños una vida sexual completa, está plagado de malentendidos, miedos y vergüenza cultural heredada. El reverendo Shaw, interpretado por John Lithgow en Footloose (1984), lamentando la "corrupción espiritual" de la música rock and roll con su sexualidad fácil y moral relajada, viene a la mente como un reflejo irónico del hecho de que, para fomentar realmente una identidad sexual sana en los niños, los adultos deben afrontar su propia vergüenza e incomodidad en torno al tema.

 

Entendiendo la sexualidad


Pero primero, ¿qué es la sexualidad? Si la entendemos según su definición cultural limitada, como algo relacionado con el deseo y el placer genital, nos encontramos ante un dilema. ¿Debemos fomentar la conciencia sobre el placer genital en los niños? ¿Especialmente en los prepúberes? Si la ignorancia es felicidad, quizás sea mejor guardar silencio en lugar de despertar una curiosidad sobre el placer genital que de otro modo no existiría. Sin embargo, esta es una visión limitada y una comprensión reducida de nuestra naturaleza sexual.


La sexualidad ciertamente incluye el placer genital, y sería absurdo negarlo, pero también es mucho más, un hecho poco comprendido y rara vez considerado por muchos hoy en día. La sexualidad incluye la sensualidad —la experiencia placentera de los diversos sentidos (es decir, la naturaleza misma del placer)— así como la vitalidad —la energía de la vida y la pasión y fisicalidad de la expresión corporal—. ¡Esto nos brinda mucho más material para comprender nuestra naturaleza sexual! Si nos abrimos a esta comprensión ampliada de la sexualidad, se abren muchas más vías para abordar la sexualidad infantil.

 

Sexualidad en la Infancia: Sentando las Bases.


En muchos sentidos, los niños solo pueden llegar hasta cierto punto gracias a sus padres, por lo que el trabajo comienza con ellos. Esta presentación de una base sexual saludable en la infancia se aplica igualmente a los adultos que buscan sanar y comprender su sexualidad. Recuperar la conciencia adulta sobre la experiencia sexual infantil es un camino poderoso hacia la sanación.


Así pues, dado que la sexualidad se fundamenta en la sensualidad, la vitalidad, la experiencia corporal y la conexión, estos cuatro elementos crean un marco sencillo para fomentar y comprender mejor nuestra naturaleza sexual.


1) Explorando los Sentidos: creando espacios cotidianos donde se tome conciencia de la sensualidad del mundo vivo. La comida, la música, el tacto, el movimiento y la apreciación de la belleza son vías que crean una base sensorial y una relación sana con el placer. Esto inculcará una brújula sensorial que guiará a nuestros hijos durante el resto de sus vidas, sintiéndose atraídos naturalmente por aquello que es coherente con su inteligencia sensorial única y capaces de establecer límites claros ante lo que no les resulta atractivo.


2)    Invitar a la naturaleza salvaje: crear espacio para una expresión vital y expansiva ayudará a cultivar una conexión con sus instintos animales primarios y fomentará referentes experienciales para aquellas actividades y situaciones que les hacen sentir más apasionadamente vivos, ya sea nadando en un río, bailando libremente, jugando con exuberancia o riendo con amigos. Esta bienvenida a una libertad vital no domesticada prepara el terreno para un acceso sin vergüenza a sus naturalezas más primarias y vitales.



3) Aceptar el cuerpo: la vida florece a través de una aceptación incondicional, y crear espacios para acoger plenamente el cuerpo, sin excluir ninguna parte, es fundamental para una sexualidad sana. Para algunos, esto puede significar tener espacios seguros en el hogar donde la desnudez sea bienvenida para todos los miembros de la familia. Para otros, puede implicar no usar palabras que avergüencen al hablar del cuerpo, sino abordar la curiosidad corporal con amabilidad y aprecio. En cualquier caso, es importante prestar atención a este tema, ya que vivimos en un país, al menos en Estados Unidos, donde la desnudez está criminalizada y ciertas partes del cuerpo se mantienen ocultas bajo estrictos tabúes culturales. Un ambiente de aceptación en el hogar puede contribuir enormemente a afrontar la vergüenza y la confusión que imperan en el mundo.



4) Conexión: la autoconciencia es la base de la intimidad, pues la intimidad genuina solo surge de la consciencia presente, lo que permite percibir el flujo energético vital que siempre existe entre nosotros y el mundo. La conexión con uno mismo, con los demás y con el misterio de la vida permite la plena expresión tanto de la necesidad innata de nuestro cuerpo como de nuestro florecimiento espiritual en la Tierra. Fomentar la conciencia sobre la conexión en nuestros hijos les permite desarrollar la inteligencia emocional y discernir las relaciones que implican distintos grados de desconexión y, por lo tanto, un daño potencial.



Estos cuatro temas subrayan cómo cultivar los fundamentos de la vida sexual proporciona una base sólida para una identidad sexual integral. A esto podríamos añadir algunos puntos cruciales:


• Abrir un espacio para las preguntas sobre sexualidad que surgirán naturalmente en el niño a medida que crece. Preguntar sobre la función genital (¿para qué sirve mi vagina o mi pene?), las posibilidades de relación (¿puede un hombre casarse con otro hombre?) y la reproducción (¿cómo se hacen los bebés?) son solo algunas oportunidades para brindarles a sus hijos información sobre su sexualidad. Aconsejamos brindarles esta información de forma sencilla y comprensible. Existe un impulso natural a proteger a nuestros hijos de la información sexual, pero es importante no evitar estas preguntas. Debe haber un equilibrio entre la apertura a su curiosidad propia de su desarrollo y la confianza en que aprenderán lo necesario con el tiempo. Todos los seres se desarrollan según su naturaleza, y podemos dejar que el desarrollo orgánico de la curiosidad innata del niño, así como las preguntas que surgen socialmente, guíen la conversación.


• ¿Se empodera y apoya la autonomía del niño? En otras palabras, ¿se trata al niño como un objeto infantilizado o se le ve y respeta tal como es? Si un niño crece en un sistema familiar donde su valía solo se valora si se ajusta a los deseos de sus cuidadores, su autoestima y su capacidad de acción se verán profundamente mermadas. Esto crea un ambiente propicio para las relaciones sexuales no consentidas. Para dar consentimiento, es necesario sentirse seguro de uno mismo, lo cual surge de ser acogido y tratado como un ser individual. Respetar la sabiduría inherente y la singularidad de nuestros hijos les inculca una moral sana y la capacidad de honrar la verdad de los demás. Si no respetamos la autonomía de nuestros hijos, ¿cómo respetarán ellos la autonomía de los demás o la suya propia?



La sexualidad en la adolescencia y más allá


Con la adolescencia entramos en una etapa de iniciación vital que incluye una expresión sexual genital más activa. La masturbación, la intimidad sexual con otras personas y la pornografía pueden convertirse en temas centrales, y una mayor curiosidad al respecto es sana y natural. Como mencionamos antes, es crucial comprender la sexualidad genital y el deseo como parte de un contexto sexual más amplio, que incluye la sensualidad, la vitalidad, la corporalidad y la conexión. Con este marco, contamos con herramientas poderosas para ayudar a nuestros hijos a transitar por este umbral de pasión.


Si has leído hasta aquí, tómate un tiempo para reflexionar sobre tu propia naturaleza sexual y lo que este ensayo ha despertado en ti. Con cuidado, conciencia y compasión, podemos avanzar hacia la creación de un mundo más saludable para el florecimiento sexual, tanto en nosotros mismos como en nuestros hijos. Dependiendo de nuestra biografía, puede ser un proceso bastante desafiante. Pero recuerda que, guiados por el amor, incluso el Reverendo Shaw es capaz de acompañar a su hija al final.


6 de octubre de 2025




**** Todas las imágenes son de Adobe Stock Images.

 

 
 
 

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